domingo, 8 de marzo de 2009

nuevos aires

No sé como se dio, ni quien me ayudó, la cosa es que estoy estudiando de nuevo, ni yo me lo explico, fue cosa de locos, de un día para otro, una oportunidad ganada con mucho esfuerzo a decir verdad....¡al fin premian el servicio social! Yo pensaba que estos premios sólo pasaba en las peliculas, pero la vida se muestra solidaria esta vez, ¡excelente!
Ahora estoy escribiendo desde la U. Todo me parece tan extraño, como si estuviera viendo una película ¡que emoción! y me siento tan ajena a todo....todavía no me lo creo. Con esto de la beca hasta mi papá me ayudo a pagar la matricula ¡como nunca! desembolso cien mil pesos. Gran hazaña en este personaje egoísta.
Me siento así...increíble!! como un sueño...
Este es mi tercer día de clases y la cosa se viene fuerte, mucho que estudiar y leer. Esto es definitivamente de Dios. jajajajjajajajaja estoy feliz.......imprecionanda....pero feliz! Siento mucha ansiedad, mis profes son super exigentes y wow no quiero perder nada, quiero aprender, si paresco una esponja!!, pero temo equivocarme...siempre con este miedo estúpido y raro que tengo. En fin.....los días empiezan a estar mas helados y yo todavía con este verano interior, me siento muy extraña. Es que debe ser por lo nuevo.

Me llamo Ana Paula

Me llamo Ana Paula. Nombre ficticio, dando cuenta que no he sabido aún enfrentar las cosas cara a cara. Un mecanismo de defensa.
Una vez me dijeron que hay que ser más que valiente para enfrentar la critica, ser capaz de mirar positivamente lo que opinan los otros. Ser capaz de crecer con ello y sacar lecciones...Y es algo que aún enfrento día a día. Es mi gran desafío. Me cuesta decir lo que pienso y siento de manera directa porque le tengo terror al desprecio, a la no aceptación.
Hubo una época en que me dedique a agradar, y no quedar mal con nadie. A tener opiniones neutras o simplemente callar para no soltar la polémica. Empezó a convertirse en algo automatico, una diplomacia encantadora, una risa perfecta y el engaño propio de encontrarse en algún momento con tu verdadera esencia y no saber quien eres...la maldita identidad. Pero como el dicho bien lo dice: no hay mal que dure 100 años. Me empezé a cansar de estas formas y practicas de conducir mi vida el día en que fui conciente que no me permitía, ni siquiera en mi intimidad, SENTIR...Me convertí en mi peor enemiga tanto que mi cuerpo empezó a gritarme la necesidad urgente de escucharme.
Al principio sólo sabia de lagrimas, como una manera muy básica de entender que en mi misma existía una contradicción. Asi pasé algún tiempo y poco a poco fui odiando cada intento de simpatía y neutralidad estudiada. Empezé a alejarme y buscar un refugio donde poder expresarme y enfocarme en lo que yo era, lo que yo sentía, lo que yo quería y vaya que me costó. Necesité ayuda. Tanto tiempo dispuesta hacia los otros y con una represión gigante de mis maneras hacen que el "yo" esté muy escondido...casi imperceptible para una maestra del agrado. Me quedé en el mutismo. Prefería observar y dedicar los momentos a agradar, a guardar silencio y ponerme en mi misma. Dejar salir mi esencia, mis pensamientos, mis sentimientos...permitirme ese espacio para hablarme a mi misma. Darme cuenta de quien soy.
Me queda el titulo, el nombre. La cara limpia y transparente de quien va por la vida de frente sin niun temor... pero decir que no tengo temor, por supuesto que sería demasiado falso. Aún quedan cosas que me permito.